¡Comenzamos!
El viernes 13 de marzo, en mi puesto de trabajo, nos comunicaron que, más o menos, al 90% de la plantilla nos mandaban a casa de vacaciones forzadas. En la empresa en la que trabajo, nos ha afectado directamente y mucho, de forma que creo que lo más conveniente es cerrar la empresa por 15 días porque no vamos a rascar nada.
Sin embargo, a mi mujer, de momento el lunes, le toca ir a trabajar para ver si se organizan y después a ver qué pasa, esperemos que podamos estar todos juntos y así estar tranquilos sin ningún riesgo.
Tenemos un niño de 6 años que de momento lo está llevando bien ya que estamos todos juntos y en mi caso, al trabajar por la mañana y por la tarde, no me puede exprimir como ahora lo está haciendo.
El sábado 14 de marzo por la mañana fue el primer día que salí a la calle aprovechando que todavía no estaba decretado el estado de alarma. Fui a llevar un ordenador que se había estropeado el conector de carga a un servicio técnico oficial. De camino a dicho establecimiento vi mucha gente todavía por la calle, muchos con mascarillas, otros con guantes y mascarillas y mirándonos todos como sospechosos de ser portadores del famoso virus. El distanciamiento social es más miedo que otra cosa, algo que es normal.
Volví rápido, el desplazamiento fue en coche y después me dijo mi mujer que había que comprar alguna cosa que nos quedaba por comprar. En condiciones normales sería una compra habitual, como otras veces, se te olvida algo y vuelves al supermercado, sin más. En este caso te sientes como culpable de andar saliendo a la calle, aunque sea para comprar bienes de primera necesidad, aunque para lo que fui, al final se me olvidó.
Fui a comprar, entre otras cosas, tila… si, si, tila, unos compran papel higiénico y a mí me ha dado por comprar tila. Creo sinceramente que estos 15 días se pueden hacer largos en casa, sabiendo que no puedes salir, vale que te puedes escapar a por pan y todo eso, pero para qué arriesgarte, pan tostado o pan de molde y listo.
Es más, el pensamiento negativo que te puedes crear en la cabeza, que la realidad que estamos viviendo. Si realmente lo piensas es como si fuese un sueño, como si estuvieses viendo una película, parece irreal, pero no lo es. Te asomas por la ventana y no ves a nadie, no pasan coches. Quizás el momento de salir a aplaudir para agradecer a los sanitarios y a todo el mundo que está luchando desde sus puestos de trabajo para hacer que todo esto pase lo antes posible, es un momento de expulsar todo lo que llevas dentro.
Llevamos dos días haciéndolo, es difícil que no se escape alguna lágrima, vale, es cierto que a mí rápido se me escapan, pero escuchar a todos los vecinos desde sus casas, salir a aplaudir y estar todos juntos a una, da respeto, impresiona. Te sientes orgulloso de ser Español y de lo grande que podemos llegar a ser todos juntos cuando nos unimos.
Hemos optado en casa por ver lo menos posible las noticias y demás programas, todo gira en torno a lo mismo, queremos estar enterados de lo que está pasando, pero sin obsesionarnos con un tema que, lo quieras o no, lo vas a ver en la TV en la web, en redes sociales… en todos los sitios.
Creo que tenemos que estar tranquilos dentro de la preocupación que supone todas las noticias que estamos escuchando, parece que nadie habla de nada positivo.
Hay que poner todo en perspectiva y ser cautos, hacer lo que nos han dicho, quedarnos en nuestra casa quien lo podamos hacer y cumplir con nuestra obligación.
Estamos viviendo unas horas y una experiencia que jamás se ha producido y por lo tanto nos toca, como ciudadanos, dar la talla y estar todos juntos, unidos y sobre todo tranquilos. Tener la mente ocupada en otros asuntos.
Nosotros de vez en cuando enchufamos Netflix, ponemos música y bailamos con nuestro peque, hablamos con la familia ahora que tenemos más tiempo, porque pensándolo bien, por lo menos en mi caso, cada vez hablamos menos entre nosotros.
Ahora no hay excusa, podemos dedicarnos el tiempo que esta vida que nos ha tocado vivir nos está quitando, vamos demasiado rápido, ahora nos ha tocado frenar, pero frenar en seco y a muchos les va a costar. Aprovechemos este tiempo para meditar y pensar en nosotros, en los nuestros, en nuestros amigos, en lo que hacemos a diario y si no nos gusta, ahora es el momento de luchar en cambiarlo, pero mientras tanto, lo que estamos haciendo, hacerlo convencidos de que algo mejor llegará.
El objetivo de este blog es pasar el rato mientras lo preparo y lo escribo para todos vosotros y además que nos pueda servir para, entre todos, luchar contra este virus que ha venido, pero que no vamos a dejar que se quede… y sobre todo para animarnos entre nosotros y darnos esa energía y ese ánimo que en ocasiones puede que nos falte.
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